¿Qué es el coaching?

El coaching es un proceso de autoconocimiento y acompañamiento, dirigido a aclarar objetivos para realizarlos, eliminando obstáculos, con el fin de obtener lo mejor de la persona.

A través del coaching se puede aprender a clarificar las situaciones, a tomar decisiones con una mayor perspectiva y a gestionar emociones. Igualmente ayuda a generar cambios necesarios para obtener el máximo rendimiento tanto a nivel personal como profesional.

Ofrece una metodología de aprendizaje y entrenamiento en competencias y habilidades concretas con herramientas específicas así como un entrenamiento en nuevos valores, creencias y emociones.

El coaching invita a que las personas tomen el liderazgo de sus propias vidas.

El coaching es útil para cualquier persona que desee conseguir cambios, o reforzar valores, o mejorar algún aspecto de su vida tanto en el ámbito laboral como profesional.

No es una terapia, ni una consultoría. El coach simplemente acompaña a la persona que lo desee a descubrir sus propios objetivos y cómo puede conseguirlos.

Cada persona es un mundo y puede conseguir casi todo. Pero suelen ser las cosas que realmente nos importan, aquellas que no se suelen comprar con dinero, y las que dan dirección y sentido a nuestras vidas, por ejemplo:

-Una vida que merezca ser vivida.
-Ampliar nuestros horizontes.
-Volver a soñar y que esos sueños se traduzcan en hechos.
-Saber marcarte una dirección en la vida.
-Saber aprovechar el momento presente y disfrutar cada instante.
-Dejar de ser víctima para hacerte dueño de tu propio destino.
-Saber organizar tu vida y fijarte metas.
-Saber decir "no" sin sentirte culpable.
-Saber sacar lo positivo de los momentos negativos.

Taller de I.E. y coaching educativo para equipos directivos y claustros

"Uno no desarrolla la inteligencia emocional sólo con leer".

La carencia de la Inteligencia Emocional puede afectarnos en todas las áreas de nuestra vida en las que nos relacionamos con otros seres humanos, pero no solamente, con los otros, sino también nos complica la relación con nosotros mismos.

Cultivar la Inteligencia Emocional y aplicarla, nos proporciona mayor libertad. Cada individuo tiene la necesidad de establecer prioridades, de mirar positivamente hacia el futuro para luchar contra los sentimientos negativos antes de que nos hagan caer en la ansiedad o en la depresión.

El cambio es posible; podemos modular nuestro sistema emocional, entrenar nuestro cerebro para obtener mayor control en nuestras reacciones ante sucesos externos y ante nuestros propios pensamientos negativos que, inevitablemente, en ocasiones nos asaltan.

La Inteligencia Emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.

Las personas que poseen una elevada Inteligencia Emocional suelen ser socialmente equilibrados, extravertidos, alegres, poco predispuestos a la timidez y a rumiar sus preocupaciones. Demuestran estar dotados de una notable capacidad para comprometerse con las causas y las personas, suelen adoptar responsabilidades, mantienen una visión ética de la vida, son afables y cariñosos en sus relaciones. Su vida emocional es rica y apropiada, se sienten a gusto consigo mismos, con sus semejantes y con el universo social en el que viven, tienen visión positiva de sí mismos, y la vida siempre tiene sentido.

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